Hasta aquí, muy buenos consejos para las mesas de casino. Pero existe una versión del juego en Internet que ya suma cada vez más seguidores y es el juego en línea.
Fuera de toda la filosofía de juego, esta versión contiene uno de los objetivos que estamos analizando: hacer dinero en una mesa de póquer. Quizá aún Ud. no entró en una sala de póquer en línea. Y cuando lo haga se encontrará con una revelación al descargar el programa indicado por el sitio para tal fin./font>
Se encontrará seguramente con un juego de póquer en un formato automatizado; juegos literalmente basados en la teoría del clic and play con todo tipo de ingeniosas características que serían imposibles de incorporar en una versión de salón real.
Además, no hay que preocuparse demasiado por seguir la etiqueta del juego, ya que no puede romper las reglas aún intentándolo; el total de la apuesta es mostrado y actualizado juego por juego (útil cuando se imagina las dificultades de un juego) y usted queda sumido en el anonimato, mas allá de tener que mostrar su mano. Sobre todo, el juego transcurre rápido, por lo menos dos veces más rápido que la mayoría de juegos en un casino real. Si la tecnología desarrollada para Internet es fascinante, la del póquer en línea no es diferente.
Piense en las posibilidades. ¿No está seguro si un flush vence a una escalera? Sólo grabe una de esas "hojas de trucos" en su monitor y listo. De hecho, puede acceder a todo tipo de información útil mientras juega, lo cual es muy difícil de hacer en una mesa “real”.
Esto último hace pensar que el mundo necesita una Escuela de póquer de los Maestros del Juego que fuera diseñada para enseñar a la gente cómo jugar bien al póquer.
Además y de acuerdo a la propia naturaleza de los juegos en línea, el póquer jugado en la red es menos un juego de “gente” y más un juego “matemático”, a pesar de no eliminar completamente el factor humano. Lo que significa que este juego es un juego de probabilidades, valor esperado y retorno de la inversión, tal como el Veintiuno y el video póquer y, como en esos juegos, es relativamente fácil calcular lo que puede pasar cuando hay sólo 52 cartas en una baraja.

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