El Texas Holdem es un juego de información. No conocemos las cartas de nuestros rivales, pero de lo que ocurre con sus apuestas y reacciones podemos conseguir suficiente información como para decidir nuestro curso de acción. Todo lo que sucede a nuestro alrededor es información importante.
La inmensa mayorÃa de las manos que recibimos no requieren un análisis muy profundo, especialmente teniendo en cuenta que sólo jugaremos un 15% de las manos que recibimos y abandonaremos con el 85%.
De ese 15% que jugaremos, la mayor parte serán manos sencillas que no requerirán demasiado análisis: subiremos con manos como K♠ K♥, y el resto abandonará, o jugaremos nuestro 9♥ 9♠ frente a un all-in, para dar ejemplos esquemáticos.
Sólo algunas pocas manos requerirán cierto análisis. Y de esas, unas pocas presentarán real dificultad. Esos son los casos en que necesitamos toda la información posible para tomar una decisión. Y la información la habremos obtenido en todas las otras manos: las que no jugamos, las que no ofrecieron complicaciones, las que ganamos y también las que perdimos.
Todo lo que un jugador hace en una mesa de poker es información valiosa: cómo se sienta, si habla y de qué, cuánto apuesta, cuál es su stack, si juega sólo grandes botes o entra en todos, si farolea o no… cuanta más información tengamos, más sencillo nos resultará tomar las decisiones difÃciles.
