El uso indiscriminado de la palabra “poker” es uno de los motivos que dificultan su integración a lo que podríamos considerar juegos de habilidad. Son muchas las personas que lo consideran simplemente un juego de azar porque lo asocian con juegos como el “póquer caribeño” tan habituales en los casinos. Hasta hace poco tiempo, los casinos priorizaban esta clase de modalidades de poker en la que los jugadores tienen todas las de perder respecto a la casa, pero cada vez más, la oferta de Texas Hold´em y Omaha es más frecuente en los casinos. Los casinos han pasado de ser parte activa en el poker (en el caribeño son la banca) para convertirse en simple intermediarios entre jugadores: el casino pone las cartas, las mesas, las fichas y el croupier y se limita a cobrar una comisión de cada mano que se juega.
Aunque en la mayoría de países, el poker se practica casi exclusivamente en los casinos, debemos sentirnos afortunados de que por lo menos sean cada vez más los que renuncian a los beneficios inmediatos de una mesa de poker caribeño y ofrecen mesas de cash games y torneos de Texas Hold´em.
Aún así, el poker online sigue siendo el pilar fundamental sobre el que se basa el crecimiento en número de jugadores de este deporte. Salas como FullTilt cuentan con cientos de miles de usuarios que practican poker 24 horas al día.
