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Estrategia para jugar overcards

Cuando miramos nuestras cartas y vemos que son cartas altas, como A-K, K-Q ó Q-J, por ejemplo, solemos sentirnos muy emocionados. Son, realmente, muy buenas cartas y, en la mayoría de las situaciones, muy jugables en holdem poker. Pero estas mismas manos pueden volverse un problema después del flop, si no hemos logrado sacar provecho de ellas en el pre-flop.

Es que las overcards dejan de ser maravillosas cuando no logramos conectar en el flop o el turn. Más aún, resultan una mano problemática e inútil. Entonces, debemos saber cómo jugar estas cartas, y cuándo, y en qué momento abandonar.

Además de tener en cuenta, invariablemente, nuestra posición, debemos estar muy atentos al juego de nuestros rivales. Supongamos que el flop es 8-5-3 no conectados, y nuestro rival hace all-in o una subida fuerte. Lo primero que debemos determinar es qué mano tiene. Podría tener un par, o un set. Cualquiera sea su mano, es evidente que tiene suficientes odds como para hacer semejante apuesta.

Para tener una idea más precisa de cómo actuar, tendremos en cuenta dos cosas: el tamaño de su apuesta en relación al bote, y nuestras outs. Si su apuesta es menor o igual a la mitad del tamaño del bote, todavía tenemos opciones. Nuestras cartas altas nos dan 6 outs, es decir, probabilidades 3:1 contra un par de nuestro rival, sin contar la posibilidad de conectar color o escalera.

Pero cuando nuestro rival no hace una enorme apuesta en el flop, podemos caer en una trampa en el turn, ya que podría estar haciendo "slow play" y esperando el momento de caernos encima. Probablemente, y si hemos descartado que lo suyo sea un farol, deberíamos abandonar nuestras cartas altas.

La posición relativa con respecto a nuestro rival es muy importante en estas situaciones. Si estamos en posición, deberíamos seguir en la mano, para ver si conectamos en el flop. Además, aún si no conectamos, tenernos la oportunidad de robar el bote en cualquiera de las calles siguientes, si nuestro rival no hace una demostración de fuerza.

Si estamos fuera de posición o deberíamos intentarlo, ya que es nuestro oponente quien tiene el control de la mano. Es decir que la posición es determinante para decidir si continuamos o no en la mano con nuestras overcards.

También debemos tener en cuenta el board: si trae cartas que pueden dar un proyecto a un rival, como 9-8-7, o cartas conectadas del mismo palo, es posible que alguien haya conectado un proyecto mejor que el nuestro, como color o escalera.

Del mismo modo, cuando no logramos que nuestros rivales abandonen, y estamos en un bote multijugador, es probable que haya proyectos mejores que el nuestro. Contra un único rival, podríamos hacer una apuesta de continuación para ver su respuesta; pero sabemos que esta estrategia de poker no funciona contra varios rivales.

En resumen: es fundamental no entusiasmarnos demasiado con este tipo de manos, porque así como tienen muchas probabilidades de ganar, también son fácilmente vencidas, cuando las condiciones (posición, stack, board) no están a nuestro favor. No debemos olvidar que es el juego que hagamos post-flop el que determinará nuestro éxito o fracaso.

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